EL PRIMER AÑO DE TRUMP Wall Street bate récords

¿Hay efecto Trump en la economía de EE.UU.?

La política del republicano se nota más en los mercados, en gran parte por las expectativas que genera

Wall Street bate récords ¿hay efecto Trump en la economía de EE.UU.?

El primer año de Donald Trump arroja un buen balance… ¿Gracias a él? (Mario Chaparro)

La llegada de Donald Trump a la presidencia hizo temblar al mundo. Se avecinaba una guerra comercial con medio planeta, una cruzada contra las empresas americanas que producían fuera, una salida de los tratados internacionales y una desregulación brutal.

La realidad, un año después, es bien diferente. El balance general arroja poca concreción de las promesas. De momento se anota una sola victoria, la reforma fiscal. Eso sí, el paro está en mínimos, se crece con fuerza y las bolsas marcan récords. ¿Cosa suya? Los expertos apuntan que su influencia se nota sólo en los parqués, a la espera de que cumpla su agenda.

No hay texto alternativo automático disponible.

La cuestión de fondo es si el buen momento es por el ‘efecto Trump’, ya que influye el legado de la Administración Obama y una recuperación mundial generalizada. “La economía lleva una inercia muy fuerte. Al final de quién sea el rédito es igual”, plantea Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. en España, que aparca el debate para poner el crecimiento por encima de todo.

Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano, es más categórico. “Le ha tocado un momento maravilloso, no atribuible a sus políticas. No creo que haya un efecto Trump salvo en las bolsas”, lanza. Pero tampoco es cosa de Obama. “Es el ciclo”, dice. Ahora sopla buen viento: la economía estadounidense está en uno de sus mayores ciclos expansivos de la historia. Es propio del capitalismo. Años de apogeo y de crisis. Va por encima de quien gobierne.

El buen momento económico que dejó Obama sirve de base para el crecimiento actual.
El buen momento económico que dejó Obama sirve de base para el crecimiento actual. (Kevin Dietsch / Bloomberg)

De hecho, a la hora de empezar a dejar huella, al entrar a la Casa Blanca Trump vio que no iba a ser tan fácil cumplir su programa. Firmaba decretos, pero no prosperaban. Fracasó con la política migratoria y la reforma del Obamacare. Se detuvo su ímpetu. De ahí que quede en el tintero la desregulación bancaria, la reforma de tratados como el NAFTA –con México y Canadá- o el plan de infraestructuras con el que pretendía movilizar un billón de dólares. Una lista que ya se prevé que impulse en la segunda parte de su mandato.

Que haya tareas pendientes implica que tampoco hayan salido adelante sus políticas más duras. “Los riesgos no se han materializado, no se han dado decisiones que puedan frenar el crecimiento”, añade Malet. Lo que ha sucedido es que del Ejecutivo inicial, más duro, se ha pasado a uno más moderado. “Han perdido peso los ‘halcones’ como Peter Navarro, Wilbur Ross o Steve Bannon”, analiza Steinberg. También se apunta a su incapacidad de gobernar. Twitter es fácil, el mundo real no tanto, apunta.

Que le baje los impuestos a los ricos es lógico”

En lo poco que ha salido adelante ha podido dejar un marco de por dónde o para quién quiere gobernar. En la gran victoria de Trump hasta el momento, la reforma fiscal, sobresalen como beneficiarias las empresas y las rentas altas, sostiene Xavier Cuadras, director de la Escola Superior de Comerç Internacional (ESCI-UPF).

Era uno de sus caballos de batalla en la campaña. Quizás por eso se ha visto tan apremiado a aprobarla. Incluso sin que quizás resultara necesario: bordando el pleno empleo, creciendo a buen ritmo, sin inflación que preocupe y con tipos bajos, Cuadras la ve innecesaria. “Es un error. Una política fiscal expansiva en un momento en el que la economía no lo necesita. Una decisión más política que económica”, critica. Se trata, cree, de contentar a sus bases. “Trump no es un socialdemócrata, los que lo votaron ya lo esperaban”, afirma Cuadras. “Que le baje los impuestos a los ricos es lógico”, comenta Steinberg. La desigualdad, ya de por sí alta en Estados Unidos, puede dispararse.

No hay texto alternativo automático disponible.

Pese a la moderación de sus políticas, el Trump más belicoso no ha muerto. Ahora, más que “destruir” las instituciones internacionales –como la OMC o los tratados como el NAFTA- optará por “acciones que las socaven”. “Sin romper el sistema como esperábamos hace un año”, cree Steinberg. “No ha cambiado de opinión. Sigue siendo un mercantilista, proteccionista, aislacionista… Le gusta más la rivalidad que la cooperación”, abunda. Las curvas, de llegar, vendrán más adelante.

Así, con lo recorrido hasta ahora, haciendo balance, han pesado más las alegrías que los peligros, de momento abortados, en un año que ha beneficiado “a todo el tejido productivo”, asevera Malet. Han ganado empresas, trabajadores, pymes… El consenso es que si Trump no se desboca, si no hay causas mayores –véase un conflicto con Corea del Norte- habrá crecimiento para años.

Las bolsas bendicen su mandato

Donde no hay medias tintas, donde sin duda se disfruta y se vive un momento dulce con Trump es en Wall Street. Va de récord en récord. Desde el día de las elecciones en las que venció a Hillary Clinton, el Dow Jones, principal referencia, ha subido el 40%. Le siguen la estela el tecnológico Nasdaq o el S&P 500, que aglutina las firmas más importantes.

Trump también tira. “Los mercados de momento confían en él. Han comprado su discurso, han confiado en lo que podría hacer”, cree Francisco Vidal, Jefe de Análisis en Intermoney. Aunque reconoce que por ahora hay más ilusiones que realidades. Una mezcla de “efecto Trump y expectativas” que aúpa los valores.

La bolsa está en subida libre”

Hay otro gran motivo. El buen momento generalizado. “Hay una sincronización y fortalecimiento de la actividad en los mercados globales”, expone. China ya no preocupa tanto, Europa ha entrado en fase de expansión, los emergentes dejan atrás sus problemas… Buen panorama.

“Está en subida libre”, plantea Sergio Ávila, analista de IG. No se vislumbra techo. En ese sentido, la reforma fiscal ya se ha dejado notar. Entre todo lo que aún está en cartera, “es lo que más influía en el beneficio empresarial”, argumenta Ávila. El trasvase ha llegado al bolsillo de los trabajadores, con bonus millonarios.

Todos los índices de Wall Street marcan récords desde la llegada de Trump
Todos los índices de Wall Street marcan récords desde la llegada de Trump (Bryan R. Smith / AFP)

En este año los mercados se nutrieron primero del buen momento de las empresas tecnológicas, como Apple o Amazon. Luego llegó el turno del resto de sectores. Además, entre tanto argumento, contribuye un dólar que ha cedido terreno en su cruce con el euro, que vuelve las exportaciones americanas más competitivas. Quien más quien menos, por una razón u otra, se sale ganando en los parqués.

Wall Street es por ahora la cara visible del ‘efecto Trump’. Más allá queda mucho recorrido, mucha promesa por cumplir. Y mucha promesa cumplida por valorar, como el impacto que vaya a tener la reforma fiscal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *