‘Verano no miente’: historia de amor de la 3a. edad, con ilusión adolescente

El director Ernesto Santisteban la estrenó este viernes, en su país: ECUADOR

Tiene las ideas claras y el verbo fijo, pero la historia de amor usa un hilo conductor alejado de lo previsible. En Verano no miente, una mujer, atada a una silla de ruedas en la última etapa de su vida, quiere volver a sentir la ilusión de enamorarse como una adolescente. Para ello, finge estar discapacitada de todos sus sentidos y convence a su hija de que busque dos cuidadores, chico y chica con cualidades complementarias, que serán las “víctimas” de una Celestina experimental. En teoría, la mujer ni ve ni oye ni puede mover un solo músculo y así, los dos jóvenes, unidos por el trabajo, dejarán salir poco a poco su interés por el otro sin ser conscientes de la mirada furtiva de Christine.

El personaje principal lo encarna la española Pilar Tordera. Su cuerpo no responde, explica el director, como símbolo de un corazón congelado en el tiempo. La mujer había tenido un amor de juventud frustrado que la mantuvo toda su vida anclada emocionalmente en los años 50. Revivir esa ilusión en los cuerpos de otros, sería su única salvación. Entre medias, sale de fiesta con los jóvenes —interpretados por el peruano Juan Carlos Rey y la ecuatoriana Pamela Sánchez—, conoce a dos artistas, viaja de Los Andes al Océano Pacífico en una noche y termina siendo descubierta.

“Quería contrastar dos generaciones: una, aparentemente con más experiencia en el amor que otra. Pero en el terreno emocional eso no te da garantías. Christine, en edad adulta, cuando ya debería haber superado todo, se sentía como una adolescente. Me enfoco íntegramente en el alma en esta película. El cuerpo es un medio, es una forma de expresar nuestra evolución de un terreno material que se disocia del espiritual”, explica Santisteban, asegurando que escribió el guion entre un sábado y un domingo y después no cambió ni una línea. “Escribo como si me dictaran toda la historia y rara vez corrijo algo porque lo tengo bastante claro”.

El cineasta estaba tan aferrado al mensaje que quería compartir que no le dio importancia a cómo sonara. Ni siquiera si los personajes, emparentados o de orígenes cercanos, hablaban con acentos diferentes. La nacionalidad de los actores se coló durante el rodaje y, según Santisteban, resultó muy complejo de neutralizar. De ahí, el popurrí de pronunciación española, chilena, ecuatoriana y peruana.

La trama tuvo una primera versión como cortometraje de 10 minutos en 2010. El “génesis” de Verano no miente solo tenía tres personajes y un final distinto. La producción de La 5ta Máquina Films creció a dos horas, 19 roles y un reencuentro inesperado entre dos ancianos que se añoraban en silencio. Para semejante proyecto, buscaron el apoyo de marcas internacionales y ecuatorianas que aparecían en las escenas. “Hicimos un estudio sobre a la asistencia del público al cine y sobre el coste de otras películas. Rondaban entre 300.000 a 500.000 dólares. O incluso un millón, pero luego, la demanda del público no cubría tanta inversión. Por eso, decidimos hacer una inversión mucho menos que quedase parcialmente cubierta con la taquilla. Ahora veremos si acertamos o no”, comenta el director peruano afincado en la ciudad andina de Cuenca. El filme se proyecta allí, en la capital Quito y en Guayaquil.

Mientras se confirma si la película que promete ser el éxito ecuatoriano del año capta a más público que las historias hollywoodienses de superhéroes habituales en la gran pantalla, Santisteban ya tiene en mente su próximo proyecto. Será una historia más cómica que empezará los preparativos en un mes y planea estrenarse en 2019. Ya tiene el título: Hit americano. Y a juzgar por lo cuenta, seguro que es el definitivo.

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