ALVARO SERRANO CALDERÓN

Nació y murió en Bucaramanga. El l 17 de abril, cumpliría 72 años de vida.

El músico, compositor, cantautor y trompetista bumangués fue miembro de grandes agrupaciones en América y Europa, así como productor de grandes músicos latinoamericanos y eventual escritor.

Al final de la tarde del 2 de abril y tras haber pasado poco más de un mes internado en clínica falleció el músico Álvaro Serrano Calderón, trompetista, cantautor, compositor, productor de grandes músicos latinoamericanos y escritor.

La historia de Álvaro Serrano es la de un aventurero y trotamundos.

https://youtu.be/VgALvc0E8oc?t=777

A sus 16 años, el hijo del importador de instrumentos Víctor Serrano ya había fundado su primera agrupación tropical en Bucaramanga: Los Be-Bops, al lado del contrabajista venezolano Carlos Acosta D’Lima, hoy líder de la agrupación andina colombiana El Barbero del Socorro.

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Si bien lo primero que estudió fue la batería, la trompeta terminó por engancharlo. Con ese instrumento, Los Be-Bops ganaron en 1963 el concurso Orquídea de Plata de la discográfica Philips, lo que les permitió grabar un disco con dos nuevos integrantes que reclutaron en Bogotá: el saxofonista Víctor Gutiérrez, posteriormente célebre compositor de música tropical, y un pianista momposino llamado Jimmy Salcedo.

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Según recordaba el propio Serrano, ese instrumentista que luego se convertiría en una de las leyendas de la televisión colombiana, “entró al grupo después de insistir por días que lo dejáramos ingresar”.

Los Be-Bops fueron apadrinados por Lucho Bermúdez, y gracias a ello obtuvieron muchos contratos por el país. Hacia 1966, la banda salió de gira por España y luego por Irán. En ese viaje, Serrano decidió quedarse aventurando en España. Desde ese país como centro de operaciones se pasea por toda Europa, con saltos esporádicos a México, donde tomó clases de voz y de trompeta jazz. A su regreso, en 1969, graba vientos para la banda de rock Los Bravos, incluyendo su gran éxito mundial “Black is Black”. Luego conformó la agrupación del jamaiquino Carl Douglas, famoso por su tema “Kung Fu Fighting” y con él gira por Portugal e Italia.

Luego vendría su incorporación a un colectivo de leyenda: los Lecuona Cuban Boys. La agrupación tropical nacida a instancias del compositor cubano Ernesto Lecuona y encabezada en sus mejores años por el pianista Armando Oréfiche, se encontraba ya en el ocaso de sus 40 años de existencia aunque seguía siendo muy requerida en Europa, donde se había terminado de asentar. Serrano recuerda cómo, cuando supo que había una audición para entrar a la orquesta, quiso averiguar más y le dieron un día y una hora determinada para asistir. Al llegar, descubrió que le habían dado mal la información y que la audición había acabado una hora antes, todo porque quien lo informó había sentido recelo de su pinta hippie de pelo largo. “Pedí que así se hubiera acabado el tiempo me escucharan, toqué y terminé como primer trompeta de los Lecuona”, recordaba con orgullo.

Pero estaba por cocinarse el platillo principal: la entrada de Serrano a la agrupación de rock instrumental española Los Pekenikes, de los hermanos Alfonso y Lucas Sainz, en actividad desde 1959. Allí no sólo aportó arreglos de gran vanguardismo para clásicos colombianos como El Cuchipe sino que además dejó, de su autoría, uno de los grandes éxitos de la banda, el poderoso tema “Tren transoceánico a Bucaramanga”. Su fama lo lleva a ser convocado para participar de las giras del padre del rock en España, Miguel Ríos.

En 1972, Álvaro Serrano se va a México a trabajar en una banda propia llamada Los Ducados, con el baterista fundacional del rock colombiano Guillermo “Memo” Acevedo. Es allí donde los ejecutivos de la disquera EMI lo invitan a convertirse en productor de su filial venezolana Top Hits. Allí produce discos para figuras como Oscar D’León, Franco de Vita, Ilan Chester, Yordano, Daiquirí, y Medio Evo, para quienes crea otra de sus composiciones más famosas, “Yo tenía mi cafetal”, hecha éxito en los 70 por Los Melódicos.

Como productor también intervino en álbumes como “Monedas al aire” del cubano Carlos Varela y “Contrabando”, de Willie Colón. Para el dueto Ana y Jaime compuso el muy divertido “Voy a hacerte un bambuquito”, al lado de Carlos Morean.

El escritor venezolano Ibsen Martínez, amigo personal de Serrano, comentaba de Álvaro Serrano que era “un trompetista que, según una vívida expresión de la gente de su oficio, ‘perdió el labio’ para el instrumento. Pero no la labia”. Ya en su cincuentena y de regreso a Bucaramanga, Serrano también exploró la literatura. En 2006 publicó de manera independiente y estimulado por Martínez, “El mambo de la Calle Pahlavi”, novela en la que recreaba la extravagante gira de Los Be-Bops por Irán.

Luego llegaría “Vivir de oído”.

‘Vivir de oído’ es uno de los libros que se lanzarán en esta feria.

En 2013, Álvaro Serrano produjo un álbum de composiciones propias llamado “Voces del café”, del que participaron entre otras Na Morales, Ana Valencia del dúo Ana y Jaime, y María Cristina Plata, en la que fuera su primera experiencia como solista.

Lo propio hizo como productor de la banda bumanguesa Lucía y Los 5Herentes.

En sus últimos años se dedicaba a impartir charlas de música,

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También a escribir y a disfrutar del retiro con sus amigos, o con todo el que quisiera empaparse de su maravilloso anecdotario al calor de un vino, su bebida favorita.

Respecto de Serrano, el cantautor Carlos Palacio, Pala, escribió: “es un músico legendario. De esos a los que, en otros países, las nuevas generaciones persiguen para beber de su savia. Pero ya sabemos que esta es Colombia y que aquí se hace con la memoria, lo que con el polvo: se barre o se esconde. Por eso él puede seguir caminando tranquilo por su bella Bucaramanga sin el agobio de los fans que lo acorralarían si fuera noruego”.

Últimos proyectos

“En la actualidad era algo así como un oráculo de la música en Bucaramanga para quienes querían saber acerca de este héroe, que se paseó por los terrenos europeos de los 60 y 70,

Serrano era muy generoso y no tenía ningún alarde o resentimiento. En los últimos años se dedicó a hacer charlas en Bucaramanga

“Fue uno de esos músicos colombianos que navegó por todos los mares y de los que no tenemos mucha noción porque nos hemos encargado de invisibilizarlos un poco. La obra como compositor e intérprete nos debe hacer sentir muy orgullosos”

La última vez que se le vio en público fue en febrero de este año, en el Tercer Festival de la Tigra, Piedecuesta, donde asistió como espectador días antes de que fuera hospitalizado.

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