El vil asesinato de JAIME GARZÓN: una exhaustiva investigación a favor de los asesinos intelectuales

Las batallas del Colectivo José Alvear

Muchos seguidores del expresidente creen que el humorista es un guerrillero que está bien muerto, un bandido que debería ser borrado de la historia de Colombia

¿Por qué los uribistas no lloran a Jaime Garzón?

En ningún momento estoy diciendo que Álvaro Uribe mató a Jaime Garzón. No tengo pruebas y me parece una irresponsabilidad decirle asesino al expresidente. Desprecio a todo aquel que lo dice. Lo que si tengo pruebas es que sus seguidores detestan y señalan a todo aquel que cree en resolver conflictos por medio del diálogo. Esta mañana en la W Radio escuché a uno de esos paisas de pura cepa, de collar de arepas pues, opinar sobre el #Mataronalosbuenos. El tipo le dice con desparpajo a Julio Sánchez Cristo “No estoy de acuerdo, acá mataron a los malos y los buenos como el señor presidente Uribe sigue vivo”. Jaime alcanzó a criticar a Uribe, le preocupaba los grupos Convivir –asociaciones de campesinos armados- que él incentivo siendo Gobernador de Antioquia. Lo denunció muchas veces desde su loco noticiero QAC y en conversaciones privadas se sabía su resquemor. Sin embargo nunca se dio una confrontación en vida, la confrontación salió ya después de muerto el humorista cuando el uribismo se convirtió en una religión.
Para un uribista de collar de arepas Garzón pertenecía al ELN, es alias Heydy, un terrorista que debería ser dado de baja. A ellos, con su pobre intelecto, todo lo que les suene a crítica es sinónimo de insurgencia. Garzón era un irrespetuoso y Carlos Castaño, el hombre que presuntamente lo mandó a matar, un héroe que salvó a Colombia de convertirse en una nueva Cuba.
Si, no más hipocresía. A mi que no vengan a llorar hoy a Garzón los seguidores de Uribe. Si algo odiaba Jaime eran las posiciones extremas, ya sean de derecha o de izquierda. Él era un libertario. Yo los he escuchado burlarse de la muerte de ese “terrorista”. Qué pesar el odio. Dos décadas después de su asesinato vil, de esa tragedia nacional, no hemos aprendido nada. La política está en manos de barras bravas que incitan el odio. Cuando Garzón se volvió la imagen oficial de la Plaza Ché en la Universidad Nacional los uribistas limitados sonreían y señalaban “si ven, era un guerrillero”. Claro, para ellos la mejor Universidad pública del país es un foco de comunistas que debe ser exterminado.
Si, sigue siendo un país de mierda como lo dijo Cesar Augusto Londoño, un país donde solo hay un Dios: Alvaro Uribe Vélez.

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