Martes, 28, 2017
   
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Madrid-Barça: Ballet azulgrana en el Bernabeu

Por momentos, el fantasma del 2-6 sobrevoló el Santiago Bernabeu. La superioridad del Barça era imponente y la impotencia del Madrid, preocupante para los suyos. El primer clásico del curso sólo tuvo color azulgrana. Luis Enrique bailó a Benítez, que sólo pudo mascar chicle y mirar hacia otro lado. Un recital que, para más inri, Messi presenció desde el banquillo de inicio. Un triunfo histórico, sin discusión.

Real Madrid-Barcelona en imágenesLa pañolada y los pitos con los que el Bernabeu despidió a su equipo cuando Fernández Borbalán decretó el descanso hablaban por sí solos.“¡Florentino, dimisión!”, clamaba la afición madridista, un grito inédito hasta el momento en Chamartín. El 0-2 del Barça, su superioridad en el juego y la impotencia del conjunto blanco provocaron la ira del madridismo. Y todo ello, con Leo Messi abrigado en el banquillo.

Benítez traicionó sus principios y el Barça le castigó. Apostó por alinear a todas sus estrellas desde el inicio para sorpresa de propios y extraños. Un once que hubiera firmado el propio Florentino Pérez, pero que se encuentra a años luz de las ideas del técnico madrileño. Casemiro, su gran apuesta y uno de los estandartes de su centro del campo, cedió su sitio a las estrellas. Y Luis Enrique supo aprovecharlo a la perfección.

Messi empezó en el banquillo y el técnico azulgrana apostó por situar aSergi Roberto como teórico acompañante de Neymar y Suárez. Una posiciónReal Madrid-Barcelona en imágenes engañosa, ya que el trabajo del canterano anulando a Marcelo en su banda fue incalculable. En ataque, el de Reus también aportó y mucho en el juego de control del Barça. Además, sus apariciones en campo contrario desde segunda línea sorprendieron a la defensa madridista.

Cinco minutos le duró la gasolina al Madrid, el ímpetu y la presión se acabaron bien pronto, una vez el Barça acertó a asentarse en el terreno de juego y empezar a dominar la pelota. Una larga jugada de combinación azulgrana acabó con el balón en los pies de Sergi Roberto, que en dos zancadas superó al centro del campo madridista y con un pase dejó solo aLuis Suárez para que batiera a Keylor con el exterior. Un golazo, que diría el diccionario. Los silbidos del Bernabeu a Piqué comenzaba a mutar en abucheos al propio Madrid.

La solidez del conjunto del Benítez en este tramo inicial de curso se basaba en el acierto de Keylor Navas, no en el juego de conjunto de su equipo. Cuando el costarricense ha bajado un peldaño en su rendimiento, como era de esperar, la defensa blanca está mostrando todas sus miserias.

Real Madrid-Barcelona en imágenesEl gol le dio mucha tranquilidad al Barça, que se hizo dueño y señor del clásico con una autoridad aplastante. El Madrid se limitaba a correr detrás del balón y a lanzar carreras sin ton ni son cuando lo robaba, sin generar peligro alguno. Los azulgranas, en cambio, maduraban las jugadas y cansaban al rival. Sergi Roberto no acertó desde el punto de penalti cuando Luis Enrique ya cantaba gol en el banquillo, justo antes de que Mascherano pidiera el cambio y cediera su puesto a Mathieu.

El Bernabeu estalló antes del descanso, cuando Neymar, que había recibido de Iniesta en posición dudosa, volvió a batir a Navas. El pichichi se asentaba como tal y la grada se quitó la careta y empezó a silbar a su equipo sin compasión. Un sonido de viento que se transformó en gritos de “dimisión” para Florentino al descanso, después de que Marcelo salvara un gol cantado de Luis Suárez.

Obligado por la situación, el Madrid salió en tromba en la segunda mitad. En tres minutos, los futbolistas de Benítez crearon más peligro que en los primeros 45 minutos. Bravo fue clave en esos momentos. Pero el suflé blanco se vino abajo de golpe cuando Iniesta conectó con el tacón de Neymar y situó el balón en la escuadra de la portería del Madrid. Benítez miraba al suelo, su equipo era una caricatura, y el Bernabeu estallaba de impotencia. Real Madrid-Barcelona en imágenesPocos metros más allá, Luis Enrique hizo una seña y un menudo argentino con el 10 a la espalda se preparaba para entrar en el campo. La puntilla, que diría otra vez el diccionario.

El escenario era perfecto para el Barça, que podía convertir su paseo en una carnicería. El Madrid ya no defendía, sólo atacaba con el corazón, que no con la cabeza. Bravo le sacó un gol cantado a Cristiano, tan desesperado como últimamente, incluida otra agresión sin balón y sin sanción. Messi dirigía el recital casi al trote, y el peligro se intuía en cada robo. Un triangulación entre el argentino y Alba acabó con Suárez ante Navas. No había remedio, el cuarto subía al marcador al mismo tiempo que las gradas del estadio se vaciaban.

La exhibición del Barça en el Bernabeu ocupará desde ya un espacio de oro en los libros de historia azulgrana. Una superioridad que puede provocar un auténtico terremoto en el Madrid y que consolida el proyecto creciente de Luis Enrique. La Messi dependencia es cosa del pasado.

Nuestro Equipo

S.O.S.

 
 
 

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