Lunes, 27, 2017
   
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Así funciona la MSN, la mejor delantera del mundo

MESSI-SUÁREZ-NEYMAR SIGUEN BATIENDO RÉCORDS Y HACIENDO HISTO.

Un viejo proverbio futbolero inglés dice que “Si estás en el área y no sabes qué hacer con la pelota, métela en la red y ya discutiremos luego”.

La frase, según la leyenda popular que siempre ha guiado al fútbol británico, se le atribuye a Bill Shankly, el mítico mánager del Liverpool de las décadas de los 60 y 70. Y precisamente es lo que hacen estos tres chicos de Rosario (Messi), Salto (Luis Suárez) y Sao Paulo (Neymar); un argentino, un uruguayo y un brasilero, meterla en la red cada vez que pueden y después en lugar de ponerse a discutir, se abrazan como si estuvieran en el recreo.

El caso es que de tanto no saber qué hacer con la pelota, meterla en la red y embellecer sus acciones con paredes, caños, sombreros, colas de vaca, elásticas, pisadas, ruletas, bicicletas, rabonas, tacones… la MSN, nombre comercial de esta multinacional del gol, ya forma parte de la historia del fútbol con letras mayúsculas.

Catorce meses después -Luis Suárez se estrenó el 24-10-2014 contra el Real Madrid en el Bernabéu- de comenzar a jugar juntos, la tripleta azulgrana ha conseguido que se cuestione con propiedad si pueden ya considerarse como el mejor ataque de la historia. Lo que nadie ya duda es que son la mejor delantera del momento, como avalan sus títulos colectivos y también los individuales con el gol como máxima expresión de su esencia futbolística.

Principios no fáciles

El retraso de la puesta en escena de Luis Suárez por culpa de tener vigente la sanción de la FIFA por su mordisco a Chiellini, alimentaba la duda de si un tercer gallo, y además con el pico del uruguayo, iba a ser compatible con Neymar y Messi, que habían sabido hasta entonces repartirse bien los roles en su primer año juntos.

Como en los primeros partidos el charrúa no tuvo el respaldo del gol, sí del trabajo y la adaptación obligatoria, la incertidumbre sobre su compatibilidad se disparó… hasta que comenzó a ver puerta con frenesí. La MSN adquirió entidad propia y comenzó a convertirse en lo que es hoy: una máquina de hacer goles. Una delantera equilibrada en la que cada uno sabe lo que tiene que hacer, dónde lo tiene que hacer y cómo lo tiene que hacer.

Luis Enrique y el resto de sus compañeros también han puesto mucho de su parte para que la MSN sea ahora la gran referencia del equipo. Los principios no fueron tan fáciles. Por aquel entonces, primer trimestre del curso pasado, Messi jugaba por el centro y Neymar por la izquierda, y el técnico ubicó al uruguayo por la derecha. Le costaba llegar al gol. No fueron más de cuatro partidos.

Messi aceptó volver a colocarse posicionalmente en el dibujo de salida en la banda derecha, y Luis Suárez pasó a ejercer de delantero centro, más cerca del área, su territorio preferido, y con espacios por delante. Se convertía en la primera referencia ofensiva del equipo.

Tres culturas diferentes

Un año después, el reparto de roles y de espacios está bien delimitado. Llama la atención su compenetración. Su entendimiento. Además de ser cada uno de su padre y de su madre, provienen de lugares, ambientes y estilos de juego muy distintos.

Messi creció en la escuela del Barça y por lo tanto tiene dentro el ADN azulgrana, amén del don de nacimiento que se trajo dentro de sus tripas cuando vino desde Rosario. La simbiosis está resultando espectacular. Conocía la casa y había crecido al lado de Eto’o, de Henry, de Ronaldinho, de Villa… Delanteros de tronío.

Luis Suárez se hizo futbolista, como él siempre recuerda, en la calle. Después se ha pulido en escuelas tan distintas como la holandesa del Ajax y la inglesa del Liverpool, antes de aterrizar en el Camp Nou con una sanción a cuestas y la presión de haber costado 80 millones de euros. Su valor de mercado se ha disparado tras compartir con Cristiano Ronaldo la Bota de Oro, que identificaba a los dos mejores goleadores del año.

Neymar no acusó el cambio de un Santos donde era el Pelé del siglo XXI a un Barça que aspira a ganar todas las competiciones que disputa, bajo el parámetro del buen juego que identifica su estilo desde hace una década larga. Fue listo.

En lugar de probar a rivalizar con Messi, ni lo intentó y se puso a su sombra. Resultado: Todos para uno, uno para todos.

Reparto de espacios

Messi marca las pautas. Los demás se mueven dependiendo de su zona de influencia. Arranca desde la derecha pero corre-anda-tira por donde le viene en gana. Cada vez es más centrocampista que delantero, pero alcanza al área, crea los mismos problemas al contrario y marca los mismos goles llegando que estando.

Aunque el Athletic de Valverde lo intentó hasta con un marcaje al hombre por parte de Balenziaga, cada partido resulta más difícil ponerle freno. Cuando arranca desde la banda se puede intentar montar una jaula que le rodee con dos o tres jugadores cerca, al más puro estilo Simeone, pero cuando se coloca cercano al círculo central, es casi imposible controlarle.

Su radio de acción se multiplica y se convierte en el centro de maniobras de todo el juego de ataque. Neymar sabe cuál es su parcela. Desde la izquierda atrae juego y contrarios. Diagonales interiores y movilidad constante que logran crear zonas libres a su espalda para los compañeros que se incorporan desde la segunda línea, casos de Andrés Iniesta por el carril del 10 y Jordi Alba por el lateral.

Luis Suárez pone el físico. Es el primero en presionar cuando el equipo pierde el balón cerca del área rival. Detrás de él van los volantes y los laterales. Messi y Neymar están más rebajados de este trabajo sucio, pero el brasileño reacciona bien y rápido cuando es él quien pierde el balón.

Algo más que conocidos

Con espacios por delante, el uruguayo es letal. Y ahora que el equipo alterna el ataque posicional con el contraataque combinativo, se siente a sus anchas. No es veloz, pero piensa muy rápido y ejecuta a la misma velocidad. Insaciable en el área, sabe cómo desplazarse para dejar huecos a sus compañeros de reparto. Se desplaza más a la derecha que a la izquierda, sobre todo cuando Messi abandona la banda.

Comenta Jorge Valdano cuando le planteas la dimensión de presente y de futuro de este trío de jugadores que nadie puede calcular su límite. “En esta relación se ha conseguido algo muy difícil, que Luis Suárez y Neymar enriquezcan a Messi. Yo creo que a Leo siempre le pesó la responsabilidad goleadora del equipo, parecía que si no marcaba él no marcaba nadie. Ahora marcan todos. No les siente como competencia. Sus llegadas han sido como un alivio para él”.

El reparto de papeles está bien diseñado. “Neymar elimina rivales de 30 formas distintas. Luis es el más salvaje. No se contagia de los otros dos. No rivaliza. Puede tener la tentación del taconazo porque también puede, pero sabe que eso forma parte de los otros”.

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S.O.S.

 
 
 

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