Viernes, 24, 2017
   
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CARLOS TEVEZ

Carlos Tévez'13.JPGEl contrato estaba sobre la mesa. En blanco. La Juventus de Italia no quería que su jugador estelar, argentino, hoy con 32 años, aún en pleno fulgor, se marchara. Carlos Tévez no necesitó meditarlo mucho –eso dice– para rechazar la oferta, aquel junio del 2015. También otra, multimillonaria, que le llegó desde China. Tévez tenía una decisión tomada: quería regresar a su país, Argentina, a sus raíces, a Boca Juniors.

Tévez regresó por pedido de su familia, por estar con sus entrañables amigos de infancia, pero, sobre todo, por Boca. Seguramente extrañaba el latir de la Bombonera. Ni todos los millones podían más que el sentimiento por el club en el que debutó en el 2001 y donde ganó una Libertadores, una Suramericana, una Intercontinental y dos títulos locales, el más reciente, el año pasado, justo a su regreso. Quiere otra Libertadores.

El ‘Apache’

Cada que Tévez pierde las fuerzas o el deseo de jugar, como le ha pasado de vez en cuando, sabe dónde revitalizarse. Va a la Bombonera, se para en la mitad de la cancha, observa las tribunas vacías, y se contagia nuevamente. Le vuelven las ganas de jugar, recuerda que ante todo es fanático xeneize. No podía estar lejos de esa pasión.

El otro lugar que visita es el barrio donde creció, el famoso ‘fuerte apache’, aquel sector deprimido, en el gran Buenos Aires, que tanta mala fama tiene: se dice que roban, que asesinan, que hay miseria, balaceras. Carlos Tévez llega allí en su auto último modelo, sin temor alguno, como un viejo jefe de tribu. Lo respetan. Se reúne con amigos de infancia. Recarga baterías. Se marcha. No paga la cuenta. No le dejan pagarla.

El barrio y sus amigos son tan importante para él, como el propio Boca. En ‘fuerte apache’ creció –criado por tíos maternos–, se forjó como futbolista en la calle, conoció a su futura esposa, y cultivó una humildad que no ha dejado averiar por la fama. Pudo haber caído en la delincuencia de su peligroso entorno, pero no lo hizo. Su destino era el fútbol y ser lo que es hoy: un futbolista famoso, que ha ganado millones, que ha jugado en Corinthians de Brasil, en Europa –West Ham, Manchester City, Manchester United y Juventus–, en la selección –en dos mundiales, 2006 y 2010, y con medalla de oro olímpica, en Atenas–, y que ahora vive su segundo periodo en su amado Boca.

Nacido para ser leyenda

Tévez siempre parece mal encarado. Su sonrisa de deforme dentadura, su quijada pronunciada y su cicatriz en el costado inferior derecho del rostro –la tiene desde los 10 meses, cuando le cayó agua hirviendo y nunca quiso operarse–, le dan un aspecto terrorífico. Más con su apodo, ‘Apache’. Además, tiene un temperamento fuerte, que forjó en su infancia. De vez en cuando se le ve en riñas con rivales, en alegatos, o incluso en polémicas, como cuando jugaba en Inglaterra y le tocó hacer servicio comunitario por conducir sin permiso, o cuando jugado en Boca, le anotó a River Plate en un partido de Copa Libertadores y cantó el gol aleteando sus brazos, ofendiendo a la hinchada local, a la que apodan ‘gallinas’; luego se disculpó. Cuando recuerda cada anécdota, suelta su risa macabra, pero inocente, como la de un chico travieso.

Contra todo eso, Carlos Tévez es un tipo humilde, gracioso, que sonríe mucho, que no niega un autógrafo, que dice deberse a la gente, que es un agradecido con el fútbol, porque, según recuerda, le evitó caer en el crimen. Hasta los rivales le guardan simpatía.

Si Carlos Tévez intimida es, sobre todo, por su talento, su agilidad, sus goles espectaculares y su potencia incontrolable –el pasado sábado golpeó en la cara, sin intención, al arquero de Newell’s y le fracturó el maxilar–. Todo eso lo llevó a construir su fama.


Hoy podría seguir jugando en Europa, por algo la Juventus quería retenerlo y no es para menos; allí ganó dos Ligas, una Copa y una Supercopa italianas. Pero es que donde estuvo, ganó. En el Manchester United, dos Ligas, una Champions; con el Manchester City ganó una Premier. En total, 23 títulos en su carrera.


Carlos Tévez es quizá el jugador más importante de la actual Copa Libertadores, la quiere volver a ganar, para eso volvió a Boca Juniors, para seguir agrandando su leyenda.

Nuestro Equipo

S.O.S.

 
 
 

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