Martes, 28, 2017
   
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El Barça continúa su camino hacia el segundo triplete seguido

Durante casi 30 años nadie pudo igualar la marca de 34 partidos sin perder del Real Madrid que dirigió el holandés Leo Beenhakker en la temporada 1988-89. Tuvo que ser el Barça de Messi, el de Luis Enrique, el campeón de Europa y de Liga que aspira a todo de nuevo, el que igualase un récord de otro tiempo. Su victoria ante el Sevilla les vale además para seguir firmes en su camino hacia el título de Liga. La dificultad del fútbol moderno hace todavía más espectacular una marca que podrían batir si no pierden en su visita a Vallecas.

El Barça solo compite consigo mismo y hace lo que necesita hacer para conseguir sus objetivos. Eso no significa que no pueda tener un mal día, y perder cualquier partido, pero hay que comprender que la ambición del equipo va más allá de lo anecdótico y está ditctando las categorías futbolísticas del siglo XXI.

Neymar empezó con unos muy decorativos dríblings de salón que no tuvieron ninguna consecuencia.

Fue curioso que el Barcelona jugara con dos laterales inventados por el entrenador visitante, porque ni Aleix ni Alba habían jugado en esta posición hasta que Unai Emery les entrenó. Competitivo el Sevilla, primeros minutos igualados. Kolo la tuvo en el minuto 7, a la salida de un córner.

El Barça alcanza un récord de otro tiempoEn el 11, Bravo canceló un contraataque saliendo brillantemente con el pecho. En el 12, también magnífico, Sergio Rico rechazó un disparo que entraba de Luis Suárez. Pero en el 13 vimos la primera maravilla de la noche. Salió de las botas de Messi, que intentó el gol olímpico que Coke pudo evitar de cabeza en el último milímetro. El rechazo lo repelió el poste y Suárez desde fuera del área chutó al larguero. Tal vez algunos crean que intentar un gol olímpico es una falta de respeto, como las lambrettas que le reprochan a Neymar. Yo siempre pensaré que el talento nunca es ofensivo y que es de mediocres la rabia que genera la impotencia. Si en el mundo solo estuvieran los que hacen cola y se ajustan al género, no habríamos salido de la cueva.

Pero el Sevilla es el Sevilla y Krhon-Dehli en meritoria carrera sirvió un centro exacto para que Vitolo fusilara a Bravo. Muy bien los de Emery en el 3 contra 2, con Iborra, Tremoulinas y Krohn-Dehli. 0 a 1, minuto 20.

Diez minutos más tarde, Rami vio la amarilla por una falta al límite del área que Messi, por encimaEl Barça desmenuza la Liga de la barrera y sin que Sergio Rico pudiera ni verla, coló a gol por la escuadRa derecha. Ovación y reverencias en la grada; no fue para menos. Somos afortunados de vivir en la era de este genio. Si todos estuvieran a su nivel, Cristiano jugaría la UEFA.

El Sevilla, muy físico, aguantaba, pero el partido lo controlaba del Barça.

La segunda parte empezó con un portentoso Sergio Rico evitando un gol cantado de Neymar. Pero nada pudo hacer el Sevilla contra Messi y Suárez, que trabajaron una jugada que no existía para que Piqué la rematara y adelantara a su equipo. Minuto 3. En el 5, precisa combinación sevillista que acabó con un disparo de Gameiro a bocajarro que Bravo rechazó en una intervención memorable. En el 9, once again Sergio Rico rechazó un trallazo de Busquets.

Sexto gol de Messi de falta directa esta temporadaMuy, muy bien este chico: con solo 22 años, mantenía a su equipo en el partido. Emery fue valiente y arriesgó sustituyendo a Cristóforo por Konoplyanka. A este Sevilla da gusto verlo y no se rinde nunca.

En el mismo minuto, entró Iniesta por Arda. Bello reconocimiento de Messi, cediéndole el brazalete de capitán. Neymar en el 24 dribló enormemente a Rami, que le hizo falta, aunque tal vez insuficiente para pitar penalti. Emery dobló la apuesta y Juan Muñoz entró por Iborra.

 

Remarcable orgullo visitante, que tuvo opciones hasta el final. Pero el Barcelona sabe lo que quiere, sabe cómo conseguirlo, y su juego es un prototipo del fútbol que con los años irá moldeando a los demás equipos del mundo, hasta que sea la estética futbolística generalizada de nuestro siglo. Mientras todo esto llega, su superioridad es indiscutible.

Messi domina el balón ante Kolo, en el duelo Barça-Sevilla.

 

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S.O.S.

 
 
 

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