Viernes, 24, 2017
   
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Indiana Wells: ganaron Djakovic, Serena y Nadal. Eliminaron a Venus

Había un tiempo, no tan lejano, en que las primeras rondas de los torneos resultaban un trámite para Rafa Nadal. Ya no. Ahora cada partido parece un desafío, la delgada línea entre el abismo y el ganarse el derecho a una nueva ronda para volver a ser el de antes. Por suerte para la leyenda del tenis mundial, esta vez fue lo segundo, una victoria frente a Gilles Muller por 6-2, 2-6 y 6-4 en su debut de este año en Indian Wells, el primer Masters 1.000 de la temporada.

Ya habrán adivinado por el marcador que no fue un asunto fácil. Por momentos se presagió la tragedia, una repetición a menor escala del golpe en Australia en primera ronda contra Fernando Verdasco, y de los traspiés en torneos menores como Buenos Aires y Río de Janeiro, que deberían haber servido para subirle la moral al español.

Bien es cierto que las condiciones no ayudaron demasiado al español a coger ritmo. Hacía demasiado viento y frío, y las cosas se le complicaron mucho durante el segundo parcial. Después, en el definitivo, encontró la mentalidad adecuada, como indicó tras el partido, para forzar el break en el décimo juego del tercer set y acabar con la agonía.

Lo curioso es que los síntomas del mal que arrastra Nadal desde hace unos meses apenas aparecieron frente al cañonero luxemburgués de inicio. Es más, en el sexto juego del partido a relucir su repertorio más clásico para empezar a descolocar a su rival, veloz, motivado y con la garra de antaño. El golpe ganador llegó en plena defensa, con un revés cruzado a dos manos para cerrar el puño con rabia.

Ya con 4-2 en el marcador, la cita discurrió por los márgenes del guión más previsible, como si las derrotas en Australia, Argentina y Brasil no hubieran hecho mella alguna. No dio un punto por sentado, eso sí, con el miedo quizá a que el fantasma de la inseguridad apareciese en pista. Se aferró a sus servicios, con un 75% de aciertos, para evitar males mayores. Y tampoco esquivó los palos de Muller al servicio para embolsarse el set con autoridad por 6-2, sin dejar opción alguna a que su rival se sintiera cómodo o supusiera una amenaza.

Por desgracia, el número 45 de la ATP se metió de lleno en el negocio gracias a la ya habitual irregularidad del español. Nadal cedió su servicio dos veces de forma consecutiva y Muller terminó por reflejarlo en el marcador, creciéndose a medida que su rival se volvía fallón e indeciso.

Con el 3-1 en contra, planearon las sombras negras sobre los hombros del manacorí, teniendo incluso que recurrir a la heroica para evitar una tercera ruptura que hubiera resultado definitiva para ese parcial. Nadal salvó cuatro bolas de break para poner el 3-2 en el marcador e intentar alargar el choque.

Los nuevos aires de Muller, sin embargo, sumados al momento del español, desembocaron en un temible tercer set tras el contundente 6-2 del segundo. En otras épocas, tan cercanas como el año pasado en este mismo desierto californiano, no hubiera sido cuestión de cuidado, pero ahora cualquier herida puede sangrar de forma escandalosa.

De esa guisa comenzó el parcial definitivo, con nervios, incómodo. Muller no cedía con su arma más poderosa y Nadal no encontraba la forma de contrarrestarlo. Olía mal la cosa, con dos puntos de break en el 3-3 que podrían haber resultado definitivos, pero el oro olímpico supo apretar los dientes y aguantar.

Quedaba la estocada, que llegó en el décimo juego con un resto buscando el ángulo que hizo rugir a la grada. Debería ser un paso más para volver a sentirse bien, con permiso de Verdasco, su siguiente rival.

La estadounidense Venus Williams perdió el partido que supuso su regreso al torneo de tenis de Indian Wells tras 15 años de boicot, mientras que su hermana Serena avanzó a la tercera ronda del primer Masters 1000 de la temporada.

Venus Williams, de 35 años y décima del ranking, fue eliminada el viernes por la japonesa Kurumi Nara por 6-4 y 6-3 en su vuelta al torneo californiano, un certamen que las hermanas boicotearon durante muchos años tras un incidente en la final de 2011.

En aquel partido, tanto Serena -en la cancha- como Venus -en la grada- fueron abucheadas por los aficionados, descontentos después de que la semifinal entre ambas se cancelara por una lesión de la hermana mayor.

Las estadounidenses juraron nunca más volver al torneo, después de que su padre, Richard, asegurara que los abucheos tenían un trasfondo racista.

Sin embargo, Serena regresó el año pasado. La número uno basó su decisión, aseguró, en el hecho de haber conocido al político sudafricano Nelson Mandela y de aprender la lección del perdón. Este año la siguió Venus.

"Supongo que esto demuestra que siempre puedes volver a casa", dijo Venus tras caer en su debut. "Vi a Serena volver el año pasado y fue un momento maravilloso. El hecho de volver, estar aquí entrenando y jugar fue una experiencia muy positiva para mí".

El partido entre Williams y Nara fue interrumpido durante media hora a causa de una lluvia ligera.

"Esta fue la mejor victoria de mi carrera", dijo la japonesa. "Las condiciones eran duras y hacía frío, pero pude sobreponerme", agregó.

Serena no tuvo ningún problema en derrotar a la alemana Laura Siegemund por 6-2 y 6-1.

"El año pasado fue súper emocionante para mí. Este año creo que fue lo mismo para Venus, lo sé", explicó la campeona de 21 Grand Slam.

 

 

 

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