Lunes, 27, 2017
   
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Nadal 9 veces CAMPEÓN en MONTECARLO

Al sol de Montecarlo, en esa tierra mágica que tanto le dio durante ocho años consecutivos (de 2005 a 2012), resurge Rafael Nadal, del que por fin se puede proclamar una resurrección de garantías. Después de tanto buscar y buscar la esencia de ese tenista tan brutal, con muchos remates al palo llenos de excusas y justificaciones, desde la arcilla del Country Club llega una noticia de primera plana. Lo que antes era una rutina ahora es una novedad y el tenis, más allá de afinidades, se congratula del triunfo de Nadal en el lujoso Masters 1.000 del Principado, primera etapa de esta travesía europea que lleva a Roland Garros. El balear se impuso a Gael Monfils por 7-5, 5-7 y 6-0 en un encuentro maravilloso de dos horas y 46 minutos y conquista un torneo pata negra que le permite soñar en algo grande. El campeón ha vuelto.

Y lo hace a su manera, cien por cien reconocible en su victoria después deuna batalla preciosa y llena de imprevistos. El partido fue de los que gustan al espectador por el intercambio de golpes, tan distintos los dos tenistas en su manera de entender lo que debe ser un espectáculo, y porque el pulso fue extenuante. Monfils tiene golpes mágicos, alocado y diferente a cualquiera con esa capacidad física única en el circuito, capaz de sorprender con subidas a la red en esta superficie que llama al peloteo desde el fondo de la pista. Nadal, por su parte, ofrece la entrega de siempre y le vuelve a volar la derecha, un recital cuando afina y encuentra las líneas. A partir de ahí, durante más de tres horas se justificó estar pendiente de la final de Montecarlo.

Nadal-Monfils en directoHubo idas y venidas, un carrusel de roturas en el primer set que terminó del lado de Nadal por oficio y templanza. A la quinta oportunidad, y gracias a una doble falta de su oponente, el ganador de 14 grandes desbravó al elástico Monfils y dio el primer paso a la reencarnación, aunque el camino seguía lleno de trampas. Nadal cerró el puño con fiereza y se dio por satisfecho, pues parecía esa victoria parcial era básica.

El título es de los que catapulta e influye también las formas ya que Nadal ha visto que está en condiciones de luchar ante cualquier adversidad. La segunda manga se empinó y parecía imposible enderezar el rumbo una vez Monfils se puso con opción de doble break. Con todo, el mallorquín se salvó del precipicio, pero resbaló con 5-5 y entregó su servicio después de luchar contra los elementos para seguir con vida. Monfils le sentenció con inesperadas visitas a la red y la elitista grada monegasca enloqueció con el francés. Es muy difícil no congeniar con un jugador tan carismático como él, al que le penaliza su triste estadística en las finales. Lleva cinco alegrías de diecinueve intentos..

Nadal, tras lograr el triunfo ante MonfilsCabía conceder entonces cierto favoritismo a Monfils, y más en una batalla tan emocional. Se le vio mejorado en el tramo final de ese segundo set y tomó la iniciativa ante la timidez de Nadal, pero el escenario dio un nuevo vuelco en el estreno del parcial definitivo. Al balear se le abrió la puerta con un break a su favor y esta vez no concedió ni una más a su rival, asfixiado después de tanta tralla.

El español, que iguala de este modo a Djokovic con 28 Masters 1.000 en su mochila, vuelve a ganar un título de esta categoría dos años después. La última vez fue en Madrid, en mayo de 2014, y este éxito le convierte automáticamente en candidato a todo. En este mundo de extremos, Nadal pasa a estar en las tinieblas a recuperar el trono de la tierra, temible su despertar porque se esperaba una reacción de este tipo. Ha tardado, pero ya está aquí. Nadal vuelve a dar miedo.

Nuestro Equipo

S.O.S.

 
 
 

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