Precios del petróleo y coronavirus, el cóctel explosivo que afecta a la divisa en Colombia

Un empleado cuenta fajos de billetes de dólares en una oficina bancaria.
Un empleado cuenta fajos de billetes de dólares en una oficina bancaria.

La economía colombiana es petróleo-dependiente y la devaluación de la moneda se estaba viendo desde comienzos del año cuando se necesitaban 3.277 pesos para comprar un dólar. Sin embargo, la propagación del coronavirus acentuó el nerviosismo y el incremento de la divisa causando un cóctel explosivo que tiene sacudida la economía. Solo en los primeros 12 días de marzo ganó 423 y en lo que va del 2020 ha aumentado 756. De esa manera, el dólar superó el nivel de los 4.000 pesos, la tasa representativa del mercado más alta de su historia. La divisa llegó el viernes 4.034 y aunque aflojó después de varios días de ascenso, alcanzó una cifra preocupante en un país desacostumbrado a esa volatilidad.

El Banco de la República decidió que no se venderán reservas internacionales ni se intervendrá el mercado cambiario. “No consideramos ventas de reservas ni tampoco discutimos la línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional”, dijo Juan José Echavarría, director del Banco de la República. En su lugar anunciaron una subasta para vender dólares a futuro, mecanismo conocido como Non-Delivery Forwards (NDF) y “reforzar la liquidez del sistema de pagos en el contexto de la extrema volatilidad global”. La subasta es por 1.000 millones de dólares por treinta días. “Queremos darle liquidez adicional al sistema en dólares y en pesos. Tendremos discusiones sobre el dólar en el futuro pero la devaluación que ha tenido lugar ha estado muy vinculada al precio internacional del petróleo. Mientras esa devaluación esté amarrada a fundamentales la vamos a permitir”, aclaró Echavarría.

El país presenta una tasa de cambio del dólar que supera los 4.000 pesos, la más alta de su historia

De otro lado, el aumento del dólar puede influir en las remesas que son parte fundamental de la economía colombiana. En 2019, según el Banco de la República, se recibieron 6.772 millones de dólares desde Estados Unidos, España, Chile y Reino Unido. Se prevé entonces que muchos colombianos que viven en el exterior envíen aún más remesas al país.

La histórica disparada del dólar tiene tranquilos a los exportadores y algunos productores agrícolas. De hecho, con el aumento de la tasa de cambio uno de los sectores beneficiados es de los cafeteros pues la libra del grano llegó a 1,09 dólares y el precio interno del grano también llegó a cifras históricas. Un saco de 125 kg superó el millón de pesos, alrededor de 284 dólares.

Sin embargo, Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, afirma que son beneficios de muy corto plazo para exportadores pero si se mantiene la crisis del petróleo, el país se verá afectado. “Un dólar a 4.000, en el neto, no beneficia a Colombia. Puedes tener exportadores, caficultores y personas que reciben remesas beneficiados pero la razón de por qué el dólar está tan alto tiene que ver con una economía mundial en camino de fuerte desaceleración. Además, la caída del precio del petróleo, que es nuestro principal producto, termina irrigándose por toda la economía colombiana y teniendo un impacto negativo en el crecimiento”, dice.

Colombia importa tecnología, alimentos y manufactura. Por eso, el incremento del dólar ha generado preocupación en esos sectores y podría generar consecuencias para las clases más pobres de la población que tendrán que pagar más por esos productos. “Todos los importadores van a sufrir de manera importante”, dice Velandia y recuerda que subirán los precios de los vehículos, electrodomésticos y alimentos procesados.

Los problemas para Colombia, sin embargo, serían más complejos a largo plazo “Cuando hay movimientos así hay ganadores y perdedores. Pero debido a que detrás de la subida del dólar está el petróleo que es clave para los ingresos de la nación esto sin duda es desfavorable”, dice Julián Cárdenas, analista de la vicepresidencia de inversiones de Protección. “Es negativo porque las estimaciones de crecimiento van a bajar, y seguramente el gobierno tendrá que recortar en gasto y en inversión. De no hacerlo se enfrentaría un deterioro de la calificación del país”, agrega Estrada.

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