Terreno que fue del narcotraficante Rodriguez Gacha, para nueva embajada de la República Popular China
Oficializada venta de terreno para nueva embajada de la República Popular China
El negocio, cerrado por $49.839 millones, es uno de los más grandes que se hayan cerrado con bienes decomisados a los narcotraficantes y los recursos se destinarán a la justicia y a la lucha contra el crimen.
La Central de Inversiones S.A. (Cisa) y la Sociedad de Activos Especiales (SAE) oficializaron la venta de la llamada “Casa Shaio”, ubicada en el sector de La Cabrera, en el norte de Bogotá.
En ese lote, de más de 5.400 metros cuadrados, la República Popular China construirá su nueva embajada en Colombia, una de las más grandes de América Latina.
La edificación de 554 metros cuadrados, construida por la firma de arquitectos Obregón y Valenzuela para Eduardo Shaio, uno de los fundadores de la clínica Shaio, fue terminada en 1957.
Tras la muerte del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, la propiedad pasó a la antigua Dirección de Estupefacientes en 1995.
Fue el asiento de una construcción diseñada para Eduardo Shaio, su esposa, Iris Bigio de Shaio y sus hijos.
Aunque el lote fue adquirido en 1953 la obra quedó terminada en 1957, e hizo parte de un grupo de 8 casas construidas por la firma Obregón y Valenzuela entre los años de 1950 y 1960 en este sector del norte de Bogotá.
El lujo, sin embargo, no se trataba de los excesos propios de un mafioso. Por el contrario, la ostentación se remitía a ser una casa dentro de un jardín, que según Semana fue diseñado por el japonés Jorge Hoshino y estaba compuesto por un pequeño lago y un bosque de acacias.
La conexión entre el interior y el exterior de la casa estaba clara para un contacto con la naturaleza, en una comunión entre vegetación y arquitectura. “La piscina era bastante calientica y despedía una enorme nube de vapor y calor a lo largo de la noche, y eso permitió aclimatar plantas. Era un jardín casi subtropical en la altiplanicie de la sabana. De ahí su misterioso encanto”, contó Pedro Shaio .
Antes de ser las ruinas de un narcotraficante, fue una casa de enorme patrimonio arquitectónico. Un análisis de la Universidad de los Andes revela detalles de sus planos y el legado urbanístico de cuando estas casas eran parte de una no tan poblada Bogotá.
En febrero se realizaron dos subastas públicas con el fin de enajenarla, pero en ninguna de las dos se alcanzó una oferta viable, principalmente por las consideraciones de uso del suelo, que limita la utilización a entidades culturales de bajo impacto, y las restricciones urbanísticas, que no permiten levantar construcciones de altura en el sector, explicó María Virginia Torres de Cristancho, presidenta de la SAE.
Tras aclarar la norma sobre uso del suelo y adelantar las consultas correspondientes, se concluyó que la embajada de la República Popular China, que se mostró interesada en el inmueble, cumplía las condiciones del artículo 21 de la Ley 1150, al ser una entidad pública de carácter internacional, para poder adquirir el bien de manera directa, transacción que se oficializó en el día de hoy.
El presidente de Cisa, Hernán Pardo Botero, destacó la importancia de la operación y aseguró que el negocio, cerrado en $49.839 millones, es uno de los más grandes que se hayan hecho con bienes decomisados a los narcotraficantes.
El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas explicó que el producto de esta venta se distribuirá un 40% para el Gobierno nacional, 25% para la Fiscalía General de la Nación, 25% para la rama judicial y 10% para la Policía, a través del Fondo de Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (Frisco).
“Se le va a dar un uso productivo y con un buen efecto urbanístico a un inmueble recuperado gracias a la lucha que hemos librado todos los colombianos contra el narcotráfico y va a aportar unos recursos cercanos a $50.000 millones de pesos que nos van a permitir seguir fortaleciendo esa lucha”, concluyó el ministro Cárdenas.