Así se roban a Colombia

El complejo de páramos de Santurbán y Berlín que se originó aproximadamente hace 60 millones de años, están localizados en el bosque alto Andino de la Cordillera Oriental, entre los departamentos de Santander y Norte de Santander. Este manantial surte de agua pura a unos dos millones de habitantes que viven en las cerca de 98.954 hectáreas que componen los 30 municipios de su zona de influencia, entre ellos la ciudad de Bucaramanga.

Santurbán es una suma de micro universos donde conflueyen la vida de campesinos, pescadores, un sinnúmero de personas y empresas dedicadas al turismo ecológico y pequeños mineros que, como en los casos de California y Soto Norte, llevan allí cuatro siglos extrayendo el oro de manera artesanal.

Santurbán es una mega fábrica de agua, regalo del universo a Colombia, que tuvo la mala suerte de poseer en sus suelos, una mina de oro muy apetecida por las multinacionales que encuentran en los gobiernos corruptos y laxos una oportunidad “de oro” para apoderarse de nuestros recursos sin dejar a los afectados más que miseria, muerte y pasivos ambientales irrecuperables. Por eso, los santandereanos y los ambientalistas  de toda Colombia se están movilizando para impedir ese asesinato de la razón, que significaría, en las postrimerias del punto de no retorno del cambio climático, hacer ese pésimo negocio de canjear agua por oro. Marchas multitudinarias, demandas, acciones populares, tutelas, tuiteratones y caravanas gigantezcas, forman parte del menú de defensa del páramo orquestado por la sociedad civil y las oenegés  interesadas en preservar el páramo.

Erwing Rodríguez Salah, líder ambiental santandereano dice en su columna del 17 de agosto publicada en Razón Pública que, “la explotación minera en la zona durante 25 años implicaría usar 35.000 toneladas de explosivos que removerían aproximadamente 68 millones de toneladas de roca. Esto propiciaría la liberación de la altísima toxicidad de los elementos presentes en la alta montaña de Santurbán, como el arsénico, los sulfuros que precipitan la acidificación de las aguas e incluso elementos radiactivos peligrosísimos como el uranio»… “El proyecto produciría entre 7.000 y 8.000 toneladas de escombros diarios, cifra bastante similar a la que Bogotá produce en basuras. Además, los residuos de extracción se depositarían en un área de 64,47 hectáreas, que ocuparían el 41 % de la cuenca de la quebrada Caneyes, afluente del rio Suratá que abastece el acueducto metropolitano de Bucaramanga”

Por su parte, los miembros del Comité para la Defensa del agua y el páramo de Santurbán dicen en una acción popular dirigida al Tribunal de Santander que “La Alta Montaña de Santurbán conforma una estrella hídrica que tiene influencia hidrológica en sesenta y ocho (68) municipios, dos (2) del departamento de Boyacá, seis (6) del Cesar, cuarenta (40) de Norte de Santander y veinte (20) de Santander, y que constituye la única fuente de abastecimiento de agua para el Área Metropolitana de Bucaramanga, la cual se encuentra en riesgo de desabastecimiento hídrico según el Estudio Nacional del Agua –ENA5 (IDEAM, 2018)”. En otro aparte argumentan que : “los ecosistemas de Alta Montaña retienen Carbono cumpliendo la función de sumidero altamente efectivo en la mitigación del efecto invernadero que ocasiona el Cambio Climático (IAVH, 2011), lo cual posiciona a Santurbán como un ecosistema de interés Internacional”.

Iniciar la explotación implica, construir un dique o represa de relaves húmedos que pone en grave peligro de contaminación al río Suratá que, según un vocero del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, aporta el 27.21% del agua que abastece al área metropolitana de Bucaramanga. Este Dique sería un pasivo ambiental a perpetuidad. Como contraprestación, por los daños irreversibles al medio ambiente y a la salud de millones de personas, los colombianos y en especial los santandereanos, recibirán, nada. Así como lo oyen. Nada. Por lo menos así se deduce del proyecto de ley 320 de 2020 que al final de esta columna analizaré.

Duque sabe estas cosas. Y aunque prometió en campaña que no tocaría los páramos y aunque se la pase en escenarios internacionales arrancando aplausos cuando dice que los páramos son sagrados, la verdad es que con cuatro indicios que les relato a continuación no deja duda que viene maquinando la entrega del páramo a una multinacional árabe interesada en explotar el oro que hay en Santurbán llamada MINESA, una compañía que tiene su sede en los Emiratos Árabes y que viene desde 2015 gestionando la licencia para empezar allí un desarrollo minero a gran escala. Solo falta la delimitación del páramo, que está a cargo del Ministerio del Medio Ambiente y que la ANLA les entregue la licencia ambiental que dos veces les ha negado. Y aquí están los indicios:

El primero. El pasado 13 de agosto “renunció” a su cargo Ricardo Suárez Castaño, director de la ANLA. Dicen que lo renunciaron por poner tantas trabas a la licencia.

El segundo. Duque nombró como ministro de Medio Ambiente a Ricardo Lozano, un exasesor, adivinen de qué empresa. Sí. De Minesa.

El tercero. Ante el evidente impedimento del Ministro Lozano, disfraza de ético su descarado interés nombrando un Ministro de Medio Ambiente Ad hoc, especialmente para delimitar el páramo de Santurbán como lo ordena la sentencia T-361 de la Corte Constitucional. Es decir, el nuevo ministro debe decir si la mina de oro de Soto Norte, donde se encuentra el oro que le interesa a MINESA, se encuentra dentro de los límites del páramo o no. Y Adivinen a quién nombró como Ministro Ad hoc. Sí, al ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla. Claro. Nadie más interesado en arreglarle la vida a Minesa como lo demuestra el cuarto indicio.

El cuarto. Es el más sospechoso por sus alcances. El mismo ministro Carrasquilla, ya siendo ministro Ad hoc para Santurbán, presentó el 4 de junio de 2020, junto con la Canciller Claudia Blum, el proyecto de ley 320 de 2020 “Por medio del cual se aprueba el convenio entre la República de Colombia y el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos para la eliminación de la doble tributación con respecto a los impuestos sobre la renta y la prevención sobre la evasión y elusión tributarias”. Esto, colombianos dolientes, significa, ni más ni menos que MINESA se va a llevar el oro y pagará ínfimos impuestos. Por ejemplo, en el artículo 10 de dicha ley el descaro es explícito:  “Si el beneficiario efectivo de los dividendos es residente del otro Estado contratante, el impuesto así cobrado no podrá exceder del 5% del monto bruto de los dividendos si el beneficiario efectivo es un de los Estados contratantes” y el mismo 5%  si “el beneficiario efectivo es una sociedad que posee directamente, al menos el 25% del capital de la sociedad que paga los dividendos durante un periodo de 365 días”. Este es un artículo que caza perfecto con los porcentajes que maneja MINESA.

El artículo sexto de dicho proyecto no es menos leonino en términos de gravamen sobre las utilidades. El Acuerdo de doble Tributación establece que cuando un Estado contratante donde se asiente formalmente la empresa, grave las utilidades de esta, la contraparte del tratado deberá eliminar la doble imposición, impidiéndose gravar las utilidades generadas.  Es decir, que, si la empresa ya pagó sobre las utilidades percibidas en Colombia, pero lo hace ante las autoridades de los Emiratos Árabes, Colombia deberá abstenerse de gravar dichas utilidades (art- 6 del PL 312/2020).

El favorecimiento de este acuerdo es tan evidente que en la sección III del artículo 4, cuando se nombra a los beneficiarios del tratado, se hace referencia expresa a Mubadala Investment Company y a Mudabala Development Company, empresas controlantes de MINESA S.A. en Colombia. Mubadala es un fondo soberano de inversión que pertenece de manera formal al Estado  de los Emiratos Árabes.

Como pueden ver, esto es un descarado proyecto de ley sastre. Y si fue presentado por el mismo Ministro encargado de decidir sobre el proyecto de Santurbán, pues ya sabrán el resultado.

Así se roban a Colombia. Así le roban su agua, su aire, sus recursos. Así se roban los impuestos. Así transan sobre la vida de millones. No lo pueden permitir. Bajo ninguna circunstancia lo podemos permitir.

Si el gobierno presentó este proyecto es porque está alistando el terreno para el aterrizaje de MINESA. Queda en manos de la ciudadanía la decisión final. Queda en manos de los afectados el permitir este exabrupto ecológico y este descarado negociado o rechazarlo enérgicamente como lo han venido haciendo los santandereanos. Solo que ahora lo debemos hacer todos los colombianos. Por solidaridad y por interés propio. El agua que no defendamos en las calles no nos la podremos tomar en tuiter.

Como dijeron los Galanes, ambos santandereanos, primero José Antonio por allá en 1.782  y luego Luis Carlos en la década de los 80: “Ni un paso atrás, siempre adelante y lo que fuere menester que sea”.

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