Dario,Cardenal,Castrillón Hoyos, polémico prelado “godo”, fallecido a sus 88 años: fue Arzobispo de Bucaramanga

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Darío del Niño Jesús Castrillón Hoyos  nación en Medellín (Colombia), 4 de julio de 1929 – Murió en Roma (Italia), 17 de Mayo de 2018 , nombrado cardenal en 1998.

Se desempeñó como prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero entre 1998 y 2006.  También es gran prior de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge.

Darío Castrillón Hoyos estudió en el seminario de Antioquia y de Santa Rosa de Osos. Luego, tras trasladarse a Roma, se doctoró en Derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana e hizo estudios de sociología en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Fue ordenado en la Basílica de los Santos Apóstoles de Roma como sacerdote para la diócesis de Santa Rosa de Osos, el 26 de octubre de 1952.

En 1966 fue nombrado secretario general de la conferencia episcopal de Colombia y asumió como catedrático de Derecho Canónico en la Universidad Libre con sede en Bogotá. Asimismo, participó como delegado en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericanode Medellín (1968).

El 2 de junio de 1971 el papa Pablo VI lo nombra obispo titular de Villa del Rey y obispo coadjutor, con derecho a sucesión de la Diócesis de Pereira.

Fue ordenado obispo el 18 de julio de ese mismo año. Asumió como obispo de Pereira el 1 de julio de 1976.

El 16 de diciembre de 1992 fue nombrado Arzobispo de Bucaramanga.Escudo de la Arquidiócesis de Bucaramanga.svg

El 15 de junio de 1996, el Papa Juan Pablo II lo hizo Pro-prefecto de la Congregación para el Clero.

Dos años más tarde, el 21 de febrero de 1998, fue nombrado cardenal en el séptimo Consistorio de Juan Pablo II. Al Papa no le importó que hubiera recibido dinero de la mafia. Como Prefecto de la Congregación para el Clero impulsó su modernización tecnológica promoviendo iniciativas como la página clerus.org y bibliaclerus.Escudo Dario Castrillon Hoyos.svg

El 14 de abril de 2000 fue nombrado por el Papa Juan Pablo II Presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei. Se destaca en que bajo su administración se promulgó mediante el Motu Proprio Summorum Pontificum la libertad del uso del misal editado bajo el beato Juan XXIII ya que esta forma del rito romano nunca fue abrogada. En el 2008 antes de cumplir los 20 años de la excomunión a Marcel Lefebvre intentó un giro en la dirección de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al imponerles un ultimátum para reconciliarse con la Santa Sede.

El 8 de julio de 2009, el Santo Padre Benedicto XVI, acepta su renuncia como presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei por motivos de edad, tras haber cumplido 80 años de edad el 4 de julio, sucediéndole el Cardenal William Joseph Levada.

El cardenal Dario Castrillón Hoyos murió el jueves 17 de Mayo del año 2018 en la ciudad de Roma, Italia.

POLEMICO. “Godo, misógino y amigo de mafiosos”

“Yo mismo he recibido dinero de la mafia y lo he repartido entre 105 pobres” cuando Monseñor Darío Castrillón terminó de decir la frase cayó un pesado silencio sobre los feligreses que llenaban la catedral de Pereira. Ese sermón del 3 de septiembre de 1984 era una cachetada a parlamentarios, políticos de prestigio, miembros del ejército y la policía. Castrillón los señalaba de recibir sobornos del Cartel de Medellín y de celebrar orgías en sus casas. Era la primera vez que una figura pública nacional confesaba tener una relación directa con el narcotráfico. Sin tapujos Castrillón siguió su discurso: “si un narcotraficante me invita a su casa, yo voy, porque ellos también son hijos míos. Lo malo no es dialogar, lo malo es lo que uno compromete en ese diálogo”.

El ataque de sinceridad del Obispo de Pereira tenía una explicación: la publicación de la Revista Semana de una foto en donde se le veía asistiendo a la inauguración de la Posada Alemana, el hotel que había construido Carlos Lehder en las afueras de Armenia. A partir de la confesión de las narcolimosnas y de ese sermón, quedó claro que el narcotráfico se había filtrado en lo más profundo de la sociedad colombiana.

Castrillón es tal vez el último sacerdote quien enarboló con orgullo y desde el púlpito las banderas del partido conservador. A finales de la década del cuarenta, mientras estudiaba en el Seminario Mayor de Antioquia, protagonizó su primer acto de rebeldía para proteger al partido que amaba. Junto con otros trece estudiantes abandonaron el claustro, en el que estaba al frente el obispo franciscano Luis Andrade Valderrama, por el afecto que les tenía a varios miembros del partido liberal. En plena época de laResultado de imagen para miguel angel builes Violencia bipartidista, cuando aún estaba fresco en la memoria el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, la gran mayoría de obispos colombianos decían desde sus púlpitos que los liberales eran ateos, bolcheviques y enemigos de la fe cristiana. Las afirmaciones de Aldrade Valderrama rayaban con la herejía.  Castrillón, junto con los otros doce rebeldes, cruzaron el río Cauca y fueron hasta Santa Rosa de Osos en donde los acogió el más ultraconservador y feroz de los obispos nacidos en éste país, Miguel Ángel Builes, quien pasaría a la inmortalidad por una virulenta frase dicha durante una homilía: “Matar liberales no era pecado”. Se ordenó sacerdote en 1952, en la basílica de los Santos Apóstoles de Roma, la ciudad que tantas alegrías le traería años después.

Su nombre aparecería por primera vez en los periódicos debido al escandaloso pedido que hizo mientras realizaba una misa en la Catedral de Pereira. Se acercaban las elecciones de 1974 y los principales favoritos era el liberal Alfonso López Michelsen y el conservador Álvaro Gómez Hurtado. Castrillón prefirió traicionar su credo político para ser consecuente con su ideal católico: les dijo a sus feligreses que era casi un acto de apostasía votar por Álvaro Gómez quien tenía en su haber el terrible pecado del divorcio. Al final Alfonso López se impuso por más de un millón de votos sobre Gómez.

No sería la primera vez que Castrillón opinaría en una elección presidencial. A principios de 1994, cuando era el obispo de Bucaramanga, condenó a Ernesto Samper, quien se encontraba en un cerrado duelo por llegar a la presidencia con el candidato conservador Andrés Pastrana Arango, por haber recibido ayuda de iglesias protestantes. Dos años antes protagonizó el más sonado de sus escándalos.

Imagen relacionadaDespués de que Pablo Escobar se fugara de la Catedral en junio de 1992, volvió a desatar su guerra de carro bombas y sicarios que mataban a traición. Sus antiguos contactos con el Capo le servirían para cuadrar un encuentro. El obispo creía que podía convencerlo de que se entregase por segunda vez. Castrillón, en un almuerzo que tuvo en Roma con García Márquez en 1999, le contó los detalles de esa reunión: se vieron en el barrio Castilla de Medellín. El obispo iba disfrazado de civil con una gorra, Escobar llegó vestido como un repartidor de leche.  “Ud. a quien representa” le dijo cortante el Capo, “yo solo represento al que te va a juzgar”. El tono dulce de Castrillón lo reconfortó. Incluso estuvo cerca de pedirle una confesión. El obispo le preguntó si rezaba el rosario, si había hecho la primera comunión, si se arrepentía de los crímenes. Escobar contestaba con humildad y respeto. Al final le envió un mensaje al presidente César Gaviria: para entregarse debería prometerle que no lo enviaría de vuelta a Estados Unidos y que su esposa y sus dos hijos tendrían que ser protegidos de la furia de sus enemigos. Castrillón le confesó a García Márquez que lo frase con la que se despidieron fue la que más lo estremeció: “Si tengo que matar a toda Colombia para que no me separen de mi esposa, lo haré sin que me tiemble la mano”.

EN EL VATICANO

Sus días en el vaticano terminaría en un escándalo.  En el 2009 un periódico francés publicó una carta en donde Castrillón felicitaba a un obispo por haber evitado denunciar a un sacerdote pedófilo condenado por la justicia francés a 18 años de cárcel por abuso de menores. La carta dio al traste su intención de reincorporar al movimiento lefebvrista –excomulgados desde 1988- a reincorporarse a la iglesia católica. El 8 de julio de 1929, cuando ya el Vaticano lo empezaba a dejar solo en medio del escándalo, el papa Joseph Ratzinger aceptó su denuncia.

Desde entonces Castrillón vivió en un cómodo apartamento en la Ciudad del Vaticano. Cada vez que se levanta y se asoma al balcón lo primero que veí eran los aposentos del Papa Francisco. Murió llevándose muchos secretos.

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