MEDELLÍN. Colombia. Hace 85 años Carlos Gardel cantó “Tomo y obligo”, su último tango

Los fieles seguidores del cantante de tango, Carlos Gardel, recuerdan la presentación en una emisora de Medellín, aquel 23 de junio. El Zorzal cerró el especial con el tango “Tomo y obligo”.

Esta fue la última vez que cantó el argentino antes de su muerte, al dúa siguiente.

El avión que había hecho una pequeña parada en la ciudad de “la eterna primavera”, en su viaje de Bogotá  a Cali, trasladando al zorzal criollo junto a sus acompañantes al tratar de despegar, pudo levantar vuelo, se salió de la pista y chocó contra otro avión que se encontraba estacionado a un costado.

Así, inesperada y trágicamente, murió la figura más venerada del tango.

“Gardel fue hallado boca abajo y pisado por las válvulas de uno de los motores. Tiene una cadena de oro sin reloj, como especie de pulsera en una muñeca. Colgada de la ropa una cadena con unas llaves y una chapita que tiene una leyenda con su nombre. Junto al cantante y quemadas en los bordes se encontraron las partituras originales de “Cuesta abajo”, según el informe de las autoridades.

La noticia conmocionó a la Argentina y América Latina.

El cantante no solo fue, es y será famoso mundialmente por su voz, sino por su peculiar personalidad que le llevó a protagonizar anécdotas que siempre serán recordadas por quienes le conocieron y admiraron.

Los tangos del cantante siguen recorriendo el mundo hoy en día y es cuando su legado sigue más vivo que nunca, como “Por una cabeza”, “El día que me quieras”, “Cuesta abajo”, “Caminito” y “Mi Buenos Aires querido”.

En 1917, ‘El Pájaro Cantante de Buenos Aires’, como más tarde se le conoció, con su canción ‘Mi noche triste’, de la cual vendió 100 mil copias, alcanzó gran fama en los países latinos y realizó gira por naciones como Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, España, Francia y Estados Unidos.

Gardel nació un 11 de diciembre y ya de joven se convirtió en cantor habitual de reuniones y cafés.

Con casi 21 años, conoció a José Razzano, apodado “El Oriental” por ser uruguayo, con quien formó un dúo de canciones criollas.

Al binomio se lo conoció como “El Morocho y el Oriental”.

En 1912 grabó quince canciones para el sello Columbia Records (luego CBS y, más tarde, Variety), acompañándose él mismo con su guitarra.

El primero de los temas, “Sos mi tirador plateao”, lo volvería a grabar más tarde con el título de “El tirador plateado”. El repertorio aún se componía de canciones criollas.

En 1917 fue el primer cantor oficial de tangos, al estrenar el tango-canción “Mi noche triste” (de Samuel Castriota y Pascual Contursi), ya que, hasta entonces, el tango era sólo música sin letra.

Ese mismo año filmó y estrenó su primera película, “Flor de durazno”, e inició su etapa discográfica junto a José Razzano con el sello Disco Nacional (luego Odeón, hoy EMI) y el tema de Ángel Villoldo, “Cantar eterno”.

En los años 20 llevó el tango por Europa, haciéndolo conocer en España y Francia.

En 1925 se separó amistosamente de “El Oriental”, José Razzano. Desde su regreso a Argentina en 1926 se dedicó casi exclusivamente a la fonografía.

En los años ’30 ya era una figura célebre en Argentina, Uruguay y en varios países europeos, motivo por el cual la empresa cinematográfica Paramount Pictures Corporation lo convocó para protagonizar cuatro películas, rodadas en Joinville, Francia.

Entre 1934 y 1935 conquistó el mercado de Estados Unidos, donde grabó discos, cantó en radio y filmó películas muy exitosas que extendieron su fama a toda América, todas ellas dentro del género musical, y destinadas a su lucimiento como cantante.

Luego llegó la gira por Centroamérica en 1935: Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curaçao y Colombia (donde murió).

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