VUELTA a ESPAÑA 2020. CARAPAZ y Roglic afilan para las grandes batallas, por venir. Solo décimas los separan

Liga de Quito presentó una camiseta edición especial para Richard Carapaz |  Bendito Fútbol

En esta Vuelta breve y atípica, las oportunidades menudean. Nadie regala nada, y tampoco los mandamases.

El paso por pelotón, estirado, pedalea junto al Cantábrico
El paso por pelotón, estirado, pedalea junto al Cantábrico (Kiko Huesca / EFE)

Estos son los tiempos de Roglic y Carapaz, que por delante mandan a su gente, todo segundo cuenta.

Esta es una versión variopinta de la Vuelta. El recorrido es breve y escarpado. Se corre entre puertos exigentes y entre escarceos. El sábado se ascienden tres Primeras. Y el domingo asoma L’Angliru. Son asuntos muy graves.

Y sin embargo, los fuertes se sacuden jornada a jornada.

Luchas recientes

Los fuertes son Carapaz y Roglic, prototipos de nueva escuela (¿qué sabíamos del ciclismo ecuatoriano o del esloveno hasta estos día?), que ordenan y mandan y condenan a la banda de Lastra, fagocitada a diez kilómetros de Suances.

Luego asoman los francotiradores. Exprimiendo los últimos toboganes, arrancan Almeida y Cavagna. Luchan y zascandilean entre ellos. Incluso toman unos metros. Cavagna lanza el último achuchón, ya a cinco kilómetros de meta.

No tiene nada que hacer.

Se estiran los lanzadores, pinganillos al oído, y a su rebufo los hombres fuertes. La décima etapa se decide en un repecho antipático, anaeróbico. 

Carapaz golpea primero, pero no golpea dos veces. Roglic aparece a 200 m de meta –dicen que está tan motivado, o más, que en los días del Tour que se le escapaba en la contrarreloj final– y, lanzado, se va a por su tercera etapa de la prueba, con Carapaz 14.º.

Los organizadores conceden a Roglic un margen de tres segundos. Con eso, y con los diez segundos de bonificación, el esloveno se traga los catorce segundos que le separaban del anterior líder.

Ante lo que se nos viene encima, esto tampoco cambia mucho las cosas

Ahora ambos están empatados, en el mismo segundo, separados por décimas.

Ante todo, el golpe es anímico..

“Estoy superfeliz. Es bonito ganar, y lo he dado todo por conseguirlo. Aunque, ante todo lo que viene ahora, tampoco cambian mucho las cosas”, ha dicho Roglic, campeón en 2019, segundo en el último Tour, acaso el ciclista más determinante del presente.

El asunto se cierra entre dos. El resto de contendientes, y entre ellos el español Enric Mas, quinto a 1m54s, empiezan a parecer meros espectadores.

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